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EL ALZAMIENTO DE LA REINA DE LAS ESTRELLAS

Discussion in 'Trasfondo de personajes' started by wolf_hands, Oct 23, 2015.

  1. wolf_hands
    Offline

    wolf_hands Vainglory Developer Super Evil Megacorp

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    Celeste_Tier1_Splash.jpg
    —Dime que no hemos organizado esta fiesta para nada —dijo Vox, golpeando el suelo

    con los pies.

    Celeste se inclinó sobre la cubierta de El audacia mientras observaba con el telescopio de

    latón de Vox a los soldados uniformados de la Reina de las Tormentas tras las puertas

    fortificadas de Mont Lille. La armada de aeronaves de Celeste aguardaba en formación

    alrededor de ellos. Su ejército mixto, compuesto por una mezcla variopinta de personas

    dispuestas a luchar de media docena de ciudades ocupadas por la Reina de las Tormentas,

    esperaba en el camino fuera de la puerta.

    Un grupo de Gythians de mirada sombría, equipados con armaduras pulidas y espadas

    afiladas, formaba un semicírculo detrás de Celeste.—Es la hora, alteza. Debéis dar la

    orden de disparar —dijo el mago de guerra con su grave acento del viejo mundo.

    —Mira las primeras líneas —comentó ella, pasándole el telescopio a Vox.

    Vox acercó el ojo y ajustó el foco. Sus hombros se desplomaron en un gesto de

    desaprobación.—Niños... —añadió.

    —El ejército de niños de la Reina de las Tormentas.

    El Gythian se esforzó por controlar su tono.—Ya sabíais que la Reina de las Tormentas

    entrenaba a niños para el combate.

    —Esto tendría que ser algo entre nosotras— dijo Celeste—. Colocar niños en las

    primeras líneas de batalla. No sabía que llegaría tan lejos.

    —La reina es una mujer pragmática. Cree que no atacaréis a los niños.

    —Esto no está bien —afirmó Vox.

    —Tiene razón —murmuró Celeste.

    —Hemos llegado muy lejos, ya no hay vuelta atrás —alegó el mago de guerra—. Esto

    lleva planeado desde que nacisteis. Si no os apoderáis de Mont Lille mientras la reina está

    fuera...

    —Yo soy la reina. Mont Lille es mi ciudad. Esta es mi gente. ¿Debería empezar mi

    reinado matando a mis propios soldados? ¿Quemando niños? ¿Perdería Gythia el interés

    por este plan si no se lleva a cabo antes del amanecer? —Celeste sostuvo la mirada del

    Gythian hasta que este la apartó. Después, volvió a mirar por el telescopio—. ¿Vox?

    ¿Cuánto puedes aumentar el volumen de mi voz?

    Vox comenzó a reírse.—¿Quieres saber si puedo hacer ruido? —Hizo un micrófono con

    su puño y lo colocó delante de la boca de Celeste.

    Celeste abrió la boca y la cerró al instante. Bajó la mano de Vox y susurró: —¿Las

    buenas reinas saben siempre qué deben decir?

    Vox sonrió y colocó las manos en la espalda.—Las buenas reinas dicen la verdad.

    Celeste miró la ciudad sobre la ladera de la montaña repleta de luces centelleantes, cada

    una representando un alma asustada por el enemigo que esperaba ante sus puertas. El

    ejército de la Reina de las Tormentas se agitaba rebosante de magia.

    —¡Mi amado pueblo! —gritó Celeste y su voz atravesó la puerta, se filtró entre las tropas

    terrestres y las aeronaves, y llegó a la ciudad donde su madre había nacido—. Habéis

    sacrificado una generación para llenar los bolsillo de una dictadora. Habéis sacrificado

    vuestra libertad. Habéis entregado a vuestros hijos para que mueran en combate. Os reto

    para que esta noche acabéis con esta opresión. No he venido a Mont Lille a conquistar,

    sino a vivir y a morir como la legítima heredera al trono, la Reina de las Estrellas. Mi

    honor y mi sangre pertenecen a esta tierra y a todos vosotros. ¡Estoy aquí para luchar,

    pero no contra vosotros, sino contra el miedo! ¡No más miedo!

    Durante el silencio que vino después, Vox rodeó el hombro de su hermana con el brazo y

    ambos miraron hacia abajo.

    Acto seguido, se escuchó un grito solitario desde detrás de la puerta. Era la voz de un

    adolescente.

    —¡No más miedo!

    —¡No más miedo! —dijo otra voz y, a continuación, se unió otra, y más después. Todas

    eran voces de niños soldado.

    —¡No más miedo! —Los adultos se unieron a la proclama y también el ejército terrestre,

    cuyos componentes no tenían nada en común salvo el odio hacia la Reina de las

    Tormentas; incluso el grupo de goblins de Vox chapurreó lo mejor que pudo las palabras

    para unirse al clamor. Los Gythians, que se habían preparado para una sangrienta batalla,

    se miraban perplejos entre ellos.

    —La mujer tomará la capital sin derramar una gota de sangre —dijo el mago de guerra,

    pero las hélices habían cogido velocidad y nadie pudo escucharlo. Vox condujo El

    audacia por encima de la puerta y aterrizó en la plaza de la ciudad. La multitud rodeó la

    aeronave para dar la bienvenida a la Reina de las Estrellas.
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  2. PtheAMC
    Offline

    PtheAMC River Troll

    Gran historia. Pero ahora a quien sevira Cacerin. A las tormentas o a las estrellas?

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